ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN PACIENTES CON LINFEDEMA

LINFEDEMA SECUNDARIO A CÁNCER DE MAMA, ¿QUÉ ES?

El cáncer de mama es actualmente el cáncer con mayor incidencia en mujeres adultas en todo el mundo, con más de 1,8 millones de mujeres diagnosticadas al año (1, 2). En España, solo en 2019 hubo más de 32.000 casos y el número aumenta cada año (3). Sin embargo, gracias a los avances en la medicina tanto en el tratamiento como en los sistemas de detección precoz de esta enfermedad, los índices de supervivencia se han visto aumentados, recuperándose más del 80% de los afectados. España es de hecho, el país con menor índice de mortalidad de toda Europa (1,2,3). Este aumento en la supervivencia significa que serán más los pacientes que tengan que vivir y afrontar las complicaciones a corto y largo plazo de esta enfermedad y por ello el verdadero reto actualmente es el abordaje de los efectos secundarios de la misma (1, 2).

Valoración ecográfica mamaria

Una de estas complicaciones es el que se denomina linfedema secundario a cáncer de mama (LSCM). Este se define como el conjunto de condiciones patológicas en las que el líquido linfático rico en proteínas se acumula en el tejido blando debido a una interrupción del flujo linfático, dando como resultado un aumento de la circunferencia que debe ser de al menos 2 cm en comparación con el miembro contralateral. Es una patología crónica que tiene efectos a lo largo de toda la vida a nivel físico, funcional, psicológico, social, emocional e incluso económico, lo que puede afectar el bienestar psicosocial de la persona y a su calidad de vida (2). En el estudio de DiSipio et al (4) se determina que el LSCM que es más probable que aparezca a los dos años de la intervención quirúrgica. Además, cirugías largas, de la pared torácica, el tratamiento con radioterapia y quimioterapia, la disección de ganglios linfáticos, el sobrepeso y el sedentarismo son factores que pueden contribuir a que el linfedema se desarrolle ya que provocan una menor circulación del flujo linfático (1, 5). Esta patología no tiene cura pero sí que existen varios tratamientos que ayudan en su control y mantenimiento como la terapia compresiva, farmacoterapia o la fisioterapia, a través del drenaje linfático manual y el EJERCICIO TERAPÉUTICO (2).

¿ES VERDADERAMENTE COGER PESO UNA CONTRAINDICACIÓN PARA PACIENTES OPERADOS CON CÁNCER DE MAMA?

Históricamente, a los supervivientes de cáncer de mama se les recomienda no cargar peso y que no realicen ejercicio con resistencias ya que puede instigar la aparición de LSCM o en caso de ya estar presente, que este se agrave. Sin embargo, estudios y revisiones recientes demuestran que el entrenamiento de fuerza o con resistencia causa una mejora de la fuerza muscular y de los componentes físicos y psíquicos de la persona, mejorando así su calidad de vida sin incrementar el riesgo de desarrollar linfedema (1, 4).

En las guías de practica clínica del American Collage of Sports Medicine (ACSM) ya se describe el ejercicio físico como beneficioso para los pacientes con cáncer, estableciéndose como un tratamiento beneficioso y seguro que puede ayudar a los pacientes a mejorar sus capacidades físicas y su calidad de vida. También se especifica que el entrenamiento de fuerza no tiene efectos negativos en un existente LSCM, si no que, por el contrario, puede ser positivo ya que se produce una mejora de la propia fuerza y da lugar a menores tasas de exacerbación. En la revisión de Baueman et al, (2018), se plasma como el entrenamiento de fuerza y el ejercicio podrían incluso tener un efecto preventivo en pacientes que aún no han desarrollado un linfedema (1). Así mismo, The National Lymphedema Network (NLN) también establece que los pacientes con o en riesgo de padecer LSCM deberían realizar tanto ejercicio aeróbico como ejercicios de fuerza ya que este no incrementa el riesgo de desarrollar linfedema. Algunos estudios incluso establecen una disminución del volumen del miembro afectado al realizar entrenamientos de fuerza (2).

En el estudio de Bloomquist et al. (2018) se investiga la respuesta aguda del miembro afectado en dos programas de entrenamiento distintos, uno con cargas ligeras (15-20 repeticiones a un 60-65% de la 1RM) y uno con cargas altas (5-8 repeticiones a un 85-90% de la 1RM) con descansos entre series de unos 60-90 segundos. Los ejercicios que se realizaban eran: curl de bíceps con peso libre, press de banca, extensiones de triceps y pull-over dorsal en polea alta. A todas las pacientes se les había llevado a cabo una linfadectomía, por lo que tenían posibilidades de desarrollar linfedema, aunque ninguna había sido diagnosticada aún. Además estaban realizando el tercer ciclo de quimioterapia. En un primer lugar, se estableció que, no existe un riesgo asociado al ejercicio de fuerza o con peso en el desarrollo de linfedema en este tipo de pacientes. A pesar de que la respuesta aguda del sistema linfático es similar al trabajar con cargas altas o más ligeras, el hecho de trabajar con cargas más pesadas instiga una función linfática más efectiva y por ende, una reducción del riesgo de desarrollar linfedema.  De hecho, el bombeo que se produce debido a la contracción muscular tiene en sí mismo un efecto anti edema que resulta beneficioso (5).

Cabe destacar que, como en toda patología, el entrenamiento debe ser individualizado, progresivo y supervisado con un profesional de la salud competente, atendiendo las necesidades propias de cada caso. En el caso de los pacientes con linfedema, siempre se debe tener en cuenta no trabajar con cualquier elemento que pueda obstruir el flujo como pueden ser cinchas o bandas demasiado apretadas y evitar siempre fuentes de calor externo. Además, este trabajo siempre debe combinarse con los cuidados propios del linfedema y un tratamiento especifico pautado.

CONCLUSIONES

Día a día en mi práctica clínica trabajo con pacientes con linfedema que siempre me trasladan que su doctor/a les ha recomendado que no cargue peso ni hagan esfuerzos con el brazo afecto, lo que conlleva una pérdida de funcionalidad en dicho miembro y de la masa muscular. Sin embargo con todo lo expuesto anteriormente, podríamos concluir que el ejercicio, y en concreto, los ejercicios contra resistencia o de fuerza son beneficiosos para este tipo de pacientes al igual que para el resto de la población. Un aumento de la fuerza muscular resulta en una mayor capacidad de realizar las actividades de la vida diaria, lo que aumenta la autoestima y mejora la calidad de vida. Además, recordemos que uno de los principales factores de riesgo que contribuyen a la aparición del LSCM, y de muchas otras enfermedades, es la obesidad y el sedentarismo, por lo que contribuir a que los pacientes sean activos siempre será conveniente. ¿No sería gratificante para nuestros pacientes a todos los niveles que pudieran cargar con bolsas de la compra o coger en brazos a sus hijos/nietos? Por supuesto que sí. Debemos dejar a un lado los nocebos y creencias anticuadas para dar paso a una nueva realidad, comenzando por invitar a nuestros pacientes con linfedema (y sin él) a moverse.

Este artículo ha sido escrito por Marta Dorda Asenjo.

Podéis encontrarla en Instagram como @martadorda14.

REFERENCIAS

1. Bauman FT, Reike A, Hallek M, Wiskerman J, Reimer V. Does exercise have a preventive effect on secondary lymphedema in breast cancer patients following local treatment? – A systematic review. Breast Care 2018; 13:380-85.

2. Wanchai A, Armer JM. Effects of weightlifting or resistance exercise on breast cancer-related lymphedema: a systematic review. International Journal of Nursing Sciences 2019; 6: 92-98.

3. Soriano-Maldonado A, Carrera-Ruiz Á, Díez-Fernández DM, Esteban-Simón A, Maldonado-Quesada M, Moreno-Poza N, García-Martínez MM,Alcaraz-García C, Vázquez-Sousa R, Moreno- Martos H, Toro-de-Federico A, Hachem-Salas N, Artés-Rodríguez E, Rodríguez-Pérez MA, Casimiro-And_ujar AJ. Effects of a 12-week resistance and aerobic exercise program on muscular strength and quality of life in breast cancer survivors: Study protocol for the EFICAN randomized controlled trial. Medicine 2019;98:44(e17625).

4. DiSipio T, Rye S, Newman B, Hayes S. Incidence of unilateral arm lymphoedema after breast cancer: a systematic review and meta-analysis. LancetOncol 2013;14(6):505e15.

5. Bloomquist K, Oturai P, Steele ML, Adamsen L, Moller T, Christensen KB et al. Heavy-load lifting: acute response in breast cancer survivors at risk of lymphedema. Official Journal of the American Collage of Sports Medicine. 2017.

Publicado por Sergio Lorenzo Fisioterapia

Soy fisioterapeuta y amante de la investigación. No creo en blancos y negros, pienso que toda terapia tiene cabida en un tratamiento de fisioterapia siempre y cuando esté basada en un buen razonamiento clínico. El movimiento es salud y por eso abogo a mis pacientes a que se muevan lo máximo posible en su día a día. Soy un gran aficionado al running de larga distancia y al ajedrez. Me gusta dedicar cada segundo a seguir formándome en fisiología humana y en ejercicio.

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